El Homo Interrete: entre la posverdad y las fake news.

La creación de la web 2.0 sustituyó una comunicación vertical y unidireccional por una horizontal y multidireccional prácticamente incontrolable. Esto permitió o facilitó el desarrollo de las redes sociales, esas que rápidamente se volvieron parte fundamental –cuando no esencial- de nuestra cotidianidad. La comunicación horizontal, la posibilidad de crear mensajes o contenidos han empoderado al usuario y con ello a las redes sociales; se acelera y multiplica nuestra capacidad de comunicar. Es por ello que a pesar de la juventud de espacios como Facebook, Twitter, Youtube o Instagram, ellas han tomado, o mejor dicho, les hemos otorgado un rol trascendental en nuestras vidas y en la dinámica social; nuestra presencia en ese mundo virtual, da fe de nuestra existencia en el real. Esa presencia en las redes sociales exige participación constante, aunque no compromiso. Debemos participar de los debates, de los trending topics, al menos dando like; en realidad no importa si nuestra postura se expresa en acción real, basta con que sea acción virtual, compartir un post. Nuestra presencia en las redes sociales dice “Aquí estoy, publico, soy parte de la comunidad, luego existo”. Este fuerte vínculo entre nosotros y las redes sociales, parece mostrar que hemos transitado del Homo Videns de Giovanni Sartori –para el que sólo existe lo que ve en la pantalla- al Homo Interrete –para el que sólo es, existe y es verdad, lo que aparece en internet-.

Esta nueva forma de comunicación fue aprovechada por algunos políticos como Barack Obama, a fin de parecer más cercano y en contacto con sus probables electores, pero principalmente para construir una imagen de receptividad a sus inquietudes, opiniones, necesidades, etcétera; una imagen no necesariamente verdadera, sin embargo, esta estrategia le permitió la reproducción de sus mensajes políticos a través de sus simpatizantes y entre los probables electores. Esta comunicación horizontal es mucho más efectiva toda vez que es entre pares, entre usuarios, entre quienes la relación es más honesta y confiable. Esto dio pie a la llamada Política 2.0, en la que es posible la comunicación entre los políticos (no sólo funcionarios de gobierno) y los ciudadanos, generando con ello –o esperando generar- participación y colaboración entre ambas partes. La participación política a través de internet, expresada esencial pero no únicamente en las redes sociales, dio lugar al ciberactivista, así como al hactivista. Sin duda esta nueva herramienta ha ayudado a crear e impulsar mecanismos democráticos profundamente necesarios, principalmente en países con gobiernos en crisis y/o colapsando. No obstante, las mismas condiciones que han hecho posible la conexión, expresión e incluso articulación de descontentos sociales, también han abierto la puerta serias amenazas a la democracia y a procesos sociales más simples pero igualmente importantes: la posverdad y las fake news; ambas son características de la Administración Trump, pero en realidad están mucho más cercanas a nosotros de lo que nos gustaría admitir.

Muchos son los conceptos que han nacido derivados de la comunicación en las redes sociales y nuestras acciones –desde emojie o selfie, hasta whatsappear- pero sin duda el más preocupante hasta ahora es el de posverdad. El concepto –posverdad- hace referencia al peso que tienen las emociones y las creencias en la conformación de la opinión pública, por encima de los hechos; ya sean los comprobados y comprobables o los aceptados convencionalmente por información que así lo indica. Si esto fuera en una perspectiva pragmática (Alexander Bain) no habría problema, pues la validez de las creencias lo establece su contrastación con la realidad, pero no es así, la posverdad se mantiene en el ámbito de las ideas, de lo abstracto, de la manipulación, de la creación de una percepción de la realidad sin sustento. El problema es que las redes sociales han sido el vehículo idóneo para la reproducción y expansión de la posverdad, debido a que los usuarios (mayormente) no están acostumbrados al discernimiento, a la evaluación, el análisis o cuestionamiento; se limitan a reproducir o rechazar las publicaciones, los posts. Este comportamiento es simplemente una extensión de una generación –o varias generaciones- que perciben no tener tiempo para construir, y para quienes la inmediatez es lo más importante. Generaciones para las que la verdad, lo cierto, lo correcto, no es el elemento que discierne, sino simplemente consideraciones dispensables y sujetas a las creencias personales, sin duda y sin falta, sustentadas por algún líder de opinión express, salido de Youtube o Facebook.

La posverdad no es un fenómeno nuevo, pero su alcance es inconmensurable dadas las condiciones y características de las herramientas comunicacionales. Siempre hemos buscado sustentar nuestras opiniones y siempre lo haremos, pero para ponderarlas están los hechos, no nuestras emociones. Es peligroso, lo dice la historia sino el sentido común, racionalizar desde la pasión, desde la emoción, desde las filias y fobias. Nos divierte, nos asombra, pero sobre todo nos angustia que diversos políticos, por ejemplo el presidente Trump, base su administración en la posverdad, en generar creencias con mentiras, pero él –y otros- simplemente juegan el juego que millones o miles de millones jugamos todos los días: crear y crearnos ideas con base en ocurrencias, en encabezados o en las fake news, es decir, la cultura online.

Las redes sociales, y particular Facebook, se han convertido no sólo en espacios de interacción entre usuarios, sino en espacios de información. Eso no en de suyo perjudicial, el problema es que –una vez más- los usuarios no analizan la información, de hecho muchas veces ni siquiera la observan. Información falsa circula por las redes sociales constantemente, y esto no obedece a errores en la nota, apreciaciones incorrectas o inclusive a interpretaciones sesgadas, sino que es creada por empresas que se dedican precisamente a difundir notas falsas o videos manipulados, con el objetivo de generar ideas erróneas, de buscar establecer una opinión pública que sería rápidamente reproducida por los usuarios. El resultado de esto sería un comportamiento político de filia o fobia hacia un tema en particular o un candidato determinado, sustentado y reafirmado por mentiras. Ejemplo de esto lo veremos todos los días en las redes sociales conforme se acerque la elección a gobernador en el Estado de México.

Internet es un espacio libre –o más o menos- y debe ser más libre para muchas cosas, tales como la información, la participación, el debate de ideas y muchas cosas más, sin embargo, eso supone una gran responsabilidad por parte de los usuarios a fin de evitar el engaño y la manipulación. El compromiso del Homo Interrete no puede limitarse a “compartir” o “me gusta”, aún quedándose en el ámbito de internet, debe haber una acción proporcional al alcance y consecuencias de las ideas o afirmaciones que reproducimos.

Vuelve la burra al trigo: España 26J

Hace justo 4 meses escribía en este espacio sobre el resultado en las elecciones en España de diciembre de 2015: Elecciones en España: de cómo terminar con un presidente que la mayoría no eligió.

En aquel momento hacía un recuento del resultado así como de las  (im)posibilidades de que el PSOE formara un gobierno de coalición con los partidos emergentes.  Remarcaba que quizás lo novedoso y muy notorio del proceso electoral de diciembre era el fin del bipartidismo de la democracia española.

Pues bien pasó medio año de la jornada electoral y fue imposible hacer gobierno en coalición, lo que llevó a convocar nuevamente a elecciones generales este pasado 26 de junio. Las encuestadoras y el ánimo apuntaban a que Podemos, quien durante estos meses planteó alianza con el partido Izquierda Unida, iba a repuntar o quizás rebasar al PSOE para quedar como segunda preferencia y así lograra la posibilidad de formar gobierno.

La realidad: el abstencionismo aumentó, contrario a las predicciones Podemos no logró sobrepasar al PSOE y solo obtuvo 2 escaños más teniendo un total de 71; PSOE obtuvo 85 escaños, 5 menos que las elecciones pasadas, Ciudadanos pierde 8 escaños y se queda con tan solo 32; y el PP se alza como el ganador con 137 escaños 14 más que en las elecciones pasadas. Sin embargo esto deja en una situación más complicada a los españoles.

Por un lado el novedoso quiebre del bipartidismo se desquebrajó toda vez que el 55% de los votantes eligió a los ya tradicionales PP y PSOE, partidos que siguen hablándole a la España de 50 años o más y que deja a los jóvenes fuera de sus prioridades , de su discurso y sus propuestas.

Por otro lado el PP sigue sin tener la mayoría de 176 escaños para formar gobierno, lo cual lleva a Rajoy a la necesidad de negociar con los partidos que no han querido generar alianzas con el PP y que dadas sus plataformas sería como plantear que agua y aceite funcionen. Puede negociar con Ciudadanos, un partido joven pero con quien comparte idearios y propuestas desde la derecha. Sin embargo ello no plantea un escenario suficiente para lograr la mayoría y necesitarán 8 lugares más para declarar gobierno.

Su última opción es un gobierno en minoría mismo que tendría que ser aprobado por los diputados y de no llegar a ese acuerdo convocar a nuevas elecciones. Para ello tendrán que convencer a los demás partidos que voten a favor o bien se abstengan. Queda claro que los partidos de izquierda y extrema izquierda votarán en contra ¿qué pasará con PSOE que dados los resultados poco le conviene ir a otras elecciones, que no votará a favor pero que de abstenerse lograría que el PP lo logre?

Rajoy gobernará, el PP gobernará habiendo obtenido solo el 32% de la preferencia de los votantes, gobernará con una oposición absoluta, tendrá que negociar política pública, presupuestos y directrices con quien no las comparte. Presidirá en minoría con la premura de poder gobernar y llegar a acuerdos, en una España urgida de acciones y de soluciones a su crisis política, económica y sí también social. Gobernará un país con dos territorios que en sus resultados electorales muestran su cada vez más marcada diferencia con el resto: País Vasco y Cataluña.

La situación política de España invita a la autocrítica de un sistema que aunque democrático claramente es poco representativo, quizás esta oposición mayoritaria pudiera considerar una urgente reforma política. También toca a la ciudadanía hacer una reflexión a conciencia de su voto y de qué tan responsables son de lo sucedido.

Así vuelve la burra al trigo: Elecciones en España: de cómo terminar con un presidente que la mayoría no eligió.

 

– Melissa Ortiz Massó

Melissa Ortiz Massó es activista social especialista en poder legislativo, transparencia, rendición de cuentas y acceso a la información. Promotora del Parlamento y Gobierno Abierto @melamalo

Bonita Democracia

Terminó la temporada electoral de este 2016 y tras una jornada de sorpresas para unos y de desencantos para otros vale la pena hacer un alto y pensar qué sucedió.

La mayor parte de la prensa anuncia esta jornada como un día de pérdida para el PRI y de ganar para el PAN, pero ¿qué hay detrás de esto? ¿De verdad ganó el PAN o la gente simplemente dice “no más”?

Llama la atención que particularmente Durango, Quintana Roo, Veracruz y Tamaulipas hayan por fin dejado al PRI detrás, después de décadas (casi nueve) de estar bajo gobierno priistas. Puede entenderse que bajo los niveles de violencia y crimen en los que viven, particularmente Veracruz y Tamaulipas, la gente decidiera probar otra opción ¿sin embargo qué opciones hay?

Parece ser que la gente votó desde el hartazgo, completamente comprensible, pero hay que preguntarse si de verdad se votó por una nueva opción, si de verdad el PAN tiene la facultad y la distinción para poder resolver estos grandes problemas que aquejan a la población de los estados que han ganado.

Cuesta trabajo entender qué propuestas se pueden plantear cuando en algunos de estos estados, como es el caso de Durango, Quintana Roo y Veracruz el PAN gana en alianza con el PRD partido que por definición y en planteamientos de agenda ha sido antagonista del PAN, si quisiéramos entenderlo como una alianza entre la derecha y la “izquierda”. ¿Cómo desde estos desencuentro lograrán acuerdos?

Quizás la gran sorpresa para el PAN es Chihuahua un estado tradicionalmente priista en donde gana con Javier Corral, un político panista que se ha caracterizado por sus constantes enfrentamientos con la propia cúpula del PAN y por en numerosas ocasiones no se ha alineado a la disciplina panista y más bien ha demostrado integridad y coherencia con los temas que ha empujado desde su trabajo como legislador. Será interesante ver qué tan íntegro se mantiene en la gubernatura y desde luego se le extrañará como legislador.

Por otro lado seguimos viendo tendencias priistas en estados que si bien ha pasado por transiciones que el PRI gane francamente no revela gran sorpresa tal es el caso de Hidalgo, Tlaxcala, Oaxaca y Sinaloa que pese a los índices de violencia, desacuerdo social, gran pobreza que anteriores gobiernos priista no han podido (o no ha querido) resolver, el voto les sigue favoreciendo.

Tenemos además el escenario de la Ciudad de México en donde la elección se caracterizó por su bajísima asistencia, sólo 30% del padrón asistió a votar. Muchos aducen la falta de información de qué se trataba la elección y lo atípico de la misma, la elección del constituyente. El resultado favorece en la elección a  Morena aunque dado el diseño de conformación del Constituyente el PRD es quien tendrá mayoría en la asamblea ¿democrático el proceso?

Qué pasa con las izquierdas en el país, cuando  Morena y PRD van separados y el PRD incluso prefiere una alianza con la derecha, que buscar un proyecto desde sus agendas con un movimiento más afín como Morena. ¿Qué hubiera pasado en Veracruz si el escenario hubiera sido una alianza del PRD-Morena y no con el PAN? Parece que el PRD no confía en su agenda, y está solo buscando la sobrevivencia electoral, sus alianzas con el PAN dan señales de no tener más propuesta ni solidez y desde luego de poca congruencia. A Morena por otro lado habrá que tenerla en el ojo dadas sus ganancias, si bien no en gubernaturas, sí logaron posicionarse de manera interesante en los congresos de Oaxaca, Veracruz y Ciudad de México, será su prueba de oro para ver qué tan opción pueden ser para quienes confían su voto rumbo al 2018 y habrá que ver que tan dispuestos o hábiles están para unir izquierdas y no irse solos, porque así me temo que poco lograrán a nivel nacional.

Otro proceso electoral más, tildándolo de democrático, pero lo cierto es que este país muestra cada día más que estamos lejos de la democracia cuando no hay verdaderas opciones que respondan a la ciudadanía. Cuando tenemos partidos aliados que tradicionalmente son antagonista; cuando el PAN se proclama ganador de algo que ni siquiera construyeron y que no queda claro que estén preparados o verdaderamente interesados para afrontar; cuando hay un PRI que gobierna al país y continúa en sus mismas prácticas sin ánimo de cambio pese al hartazgo de la ciudadanía; cuando ante la opción de dar espacio a la ciudadanía a que decida su futuro en la Ciudad de México ésta no cree en ello y los resultados le dan la razón, gana un partido que no tendrá la mayoría.

Y sobre todo esto unos legisladores que pareciera esperan las elecciones para tener moneda de cambio y que llevan meses discutiendo un urgente sistema anticorrupción como si este fuera la herramienta que les permitirá o darle el traste a sus opositores o acomodarlo a gusto para seguir en las mismas pero no generar cambios.

Y después de las elecciones ¿qué? ¿Esperar a ver si ahora sí viene un cambio? ¿Seguir sentados para tener solo como oportunidad de participación las elecciones? Bonita democracia…

 

– Melissa Ortiz Massó

Melissa Ortiz Massó es activista social especialista en poder legislativo, transparencia, rendición de cuentas y acceso a la información. Promotora del Parlamento y Gobierno Abierto @melamalo

#TuConstituyente

Desde Nomos Político estamos dando un seguimiento y cuestionándonos por el proceso venidero para la construcción de la Asamblea Constituyente que dará a la Ciudad de México una nueva constitución. Como parte del proceso hemos decidido difundir las otras y novedosas opciones que ciudadano y ciudadanas independientes quieren llegar a plantear participando en esta Asamblea. Publicamos ya sobre la plataforma #CiudadFeminista y hoy queremos dar espacio a #TuConstituyente

#TuConstituyente Es una red de organizaciones de la sociedad civil, ciudadanas y ciudadanos que desde hace años han dado la lucha para ampliar derechos cívicos a partir de la defensa de derechos humanos, de la democracia, la libertad de expresión la igualdad y justicia social así como del respeto a los bienes y espacios comunes.

Este grupo de ciudadanos y ciudadanas se identifica independiente de los partidos políticos, del crimen organizado y de los poderes fácticos.

Para #TuConstituyente, no se trata solo de poder continuar con la lucha, también el querer participar es el reflejo del cansancio generalizado que existe  por ver cómo esas luchas se han sometido a intereses y poderes para beneficio de unos cuantos. Para ellos es fundamental entonces promover la participación y la construcción colectiva, creen en la suma de esfuerzos ciudadanos, en la colaboración horizontal, y el control político de abajo hacia arriba para la rendición de cuentas, la legalidad y el Estado de derecho.

Desde esta postura #TuConstituyente quiere llegar a la Asamblea Constituyente para evitar que lo que consideran un proceso de imposición, como la propia reforma política de nuestra ciudad, termine con una imposición de una nueva constitución construida a dedazo por los tradicionales poderes políticos y excluyendo a la ciudadanía.

Para ello presentan cinco candidaturas independientes en voz de:

Puedes consultar las semblanzas aquí

La agenda que quieren impulsar es la siguiente:

  1. Ampliar y garantizar derechos y libertades: Una Ciudad con una Constitución que potencie los derechos reconocidos en la constitución federal para que en el centro de todo acto del gobierno estén los derechos humanos y el acceso a la justicia.
  2. Democracia real y participativa: Una Ciudad con una Constitución que potencie una mayor participación ciudadana que vigile permanentemente las políticas públicas, sus nombramientos y concesiones privadas; que le dé rumbo, visión de largo plazo y establezca nuevas y mejores reglas para la convivencia en la Ciudad. Que privilegie la democracia horizontal y deliberativa entre toda la población.
  3. Una ciudad diversa e igualitaria: Una Ciudad con una Constitución en la que quepan muchos mundos; que no discrimine; que respete y garantice los derechos de los pueblos originarios, las diversas identidades, la igualdad de género y los derechos sexuales y reproductivos; que permita el libre desarrollo de la personalidad, y sea garante de una educación de calidad y una política cultural incluyente.
  4. Contra la corrupción y la impunidad: Una Ciudad con una Constitución que cree nuevas herramientas para controlar a nuestros gobernantes, los obligue a rendir cuentas y castigue a los corruptos. Ante las elecciones próximas, abogamos por la creación de fiscalías independientes para investigar la corrupción. Que establezca la revocación de mandato, mecanismos de transparencia, cabildos con contrapesos, y gobierno abierto para combatir la corrupción e impunidad.
  5. Derecho a la ciudad: Una ciudad con una Constitución que garantice una urbe planeada y construida para que todas y todos puedan gozarla. Una ciudad que garantice el acceso equitativo a los servicios, la movilidad, la sostenibilidad de sus recursos naturales, la vivienda digna, sin corrupción inmobiliaria ni privatización de los bienes comunes. Una Ciudad que permita aprovechar las ventajas económicas y sociales que esta gran colectividad puede brindar a todos.

Es importante recordarles que este para las candidaturas independientes está dividido en dos partes: por un lado vencer la inequidad que el sistema electoral impone a las candidaturas independientes es decir contar con 74 mil firmas, antes del 31 de marzo, que avalen las candidaturas; y por otro el 5 de junio salir a votar por ellos.

Si quieres ayudar a #TuConstituyente a conseguir las firmas puedes hacer lo siguiente:

  • Firmar por vía electrónica en http://firmas.tuconstituyente.org/#/
  • O bien bajar el formato de firmas en http://www.tuconstituyente.org/formaton/ y llevarlo después a los puntos de recolección de firmas, estos cambian cada semana y fin de semana para estos días que vienen (17 al 20 de marzo) puedes asistir a Gante y Madero en el centro Histórico de 11 am a 19 pm (17 al 20 de marzo), o en Ciudad Universitaria saliendo de Metro Cu en la escultura de los Bigotes (17 al 19 de marzo) de 10am a 14 pm.

También puedes contactarles en: contacto@tuconstituyente.org

www.tuconstituyente.org y  en @TuConstituyente

Es una oportunidad única la que tenemos y creo que el cansancio que las plataformas ciudadanas demuestran, es el mismo que muchas personas vivimos cotidianamente, insisto en que tan solo permitir que lleguen a las elecciones se antoja ya interesante, después si te convencen vota por cualquier fórmula independiente que te llame la atención.

 

Elecciones en España: de cómo terminar con un presidente que la mayoría no eligió

Por Melissa Ortíz Massó –

El pasado 20 de diciembre se llevaron a cabo elecciones generales en el Reino de España, unas elecciones muy esperadas tras una de las peores crisis económicas y sociales en España desde la llegada de la democracia. Unas elecciones con nuevos actores, nuevos partidos con una cara distinta y nuevos votantes. Todo ello  adelantaba el fin del bipartidismo del Partido Popular (PP) y el Partidos Socialista Obrero Español (PSOE).

En efecto el resultado trae las nuevas buenas: final del modelo bipartidista tras casi 4 décadas. Sin embargo no todo son buenas noticias, el resultado mete al Congreso y a los españoles en un dilema y atore del que a más de dos meses y sólo unos días de la investidura presidencial, no han podido salir.

De acuerdo al sistema electoral español para que un partido logre el encargo presidencial debe llegar a tener mayoría absoluta, es decir 176 diputados. En las elecciones el PP con Mariano Rajoy a la cabeza gana la mayoría de escaños en el Congreso con 123 votos, seguido del PSOE de Pedro Sánchez con 90, Podemos de Pablo Iglesias con 69 y Ciudadanos de Albert Rivera con 40 (el resto de los 6 partidos obtienen 28 escaños entre todos). Dados estos resultados el PP y el PSOE se ven en la necesidad de asegurar alianzas con los demás partidos para conseguir los diputados necesarios que les lleve a la Presidencia.

Esto no es solo un problema simple de aritmética. Entramos aquí en la discusión y en las etiquetas que entre uno y otros se han puesto o que bien han demostrado es su quehacer gubernamental o en sus plataformas, unos de izquierdas PSOE y Podemos y otros de derechas PP y Ciudadanos, con sus matices e intensidades, unos más en los extremos Podemos y PP y otros más en los centros PSOE y Ciudadanos. Son estas etiquetas las que pudiendo hacer las combinaciones posibles, en realidad hacen lo imposible: ponerlos de acuerdo.

El PP desde un inicio manifestó interés del apoyo de Ciudadanos pero aun así le era necesario negociar con el PSOE o Podemos, partidos que claramente no se sentarían con ellos sea por el deseo del poder exclusivo o por incongruencia de visiones políticas y morales. Igualmente para el PSOE, pese a tener uno de los peores resultados en su historia electoral, desde un principio manifestó la negativa a negociar con el PP y cederles la posibilidad de gobernar por un periodo más. Ante ello PSOE necesita sentarse con Ciudadanos y con Podemos para lograr el título, suena fácil sin embargo Ciudadanos y Podemos tienen clara la imposibilidad congeniar ni sentarse en conjunto porque sus visiones de España y de política social y económica no coinciden.

En medio de este embrollo de posturas y vale decir arrogancias, tras no tener un acuerdo que diera presidente a España, el Rey Felipe en su calidad de jefe de Estado decide el 2 de Febrero encargar (lo que ello signifique) a Pedro Sánchez del PSOE que forme coaliciones para obtener la Presidencia teniendo un mes para hacerlo.

En principio el próximo 2 de marzo Pedro Sánchez tendría que presentarse ante el congreso y obtener la investidura Presidencial. La prensa española ha dado cuenta desde el 3 de febrero a la fecha de todos los dimes y diretes entre los cuatro partidos, y el ir y venir de acusaciones, de desplantes y de una evidente lucha por el poder que deja ver lo alejados que están los partidos del interés primordial de la ciudadanía.

Notas van y vienen reflejando el nivel de negociación en el que cada partido se ha instalado. Un PP que le habla a una mayoría del electorado mayor de 40 años; un PSOE que insiste instalarse en la izquierda aunque sus propuestas y plataformas no reflejen esa postura; un Podemos que, pese a ser una novedosa opción para el electorado joven, no ha sabido comunicarse con la mayoría de adultos y que lejos de sostener sus propuestas pareciera que están luchando por los puestos y no la agenda; y por último Ciudadanos que siendo la cuarta fuerza y con solo 40 escaños apunta al ser el gran ganador, olvidando su cercanía al PP y prefiriendo pactar con el PSOE a cambio sí de lugares en el gobierno pero también de agenda.

Termina febrero y parece que España no tiene miras para llegar al 2 de marzo y tener presidente. Grave es, ante una recesión económica inminente, la presión de los jerarcas europeo y empresariales, pero quizás más grave para las y los españoles es estar atorados en un sistema electoral que les de pluralidad pero que no refleja necesariamente democracia. Un sistema en donde el Rey encarga a un partido sin mayoría que busque gobierno. Un sistema que hoy no les permite tener el gobierno que quisieran: las últimas encuestas hechas por Metroscopía muestran al PP como la preferencia de la mayoría (eso sí sin Rajoy al frente), el PSOE como segunda fuerza, Podemos como la tercera y Ciudadanos como la cuarta. Un sistema donde los representantes tan alejados de sus representados alegan por el poder y no por las agendas, lo que se escuchan son condiciones de negociación y no propuestas en común.

España se enfrenta a una crisis económica y social que no termina; con una Cataluña que amenaza independizarse; políticas laborales y de libertades que el pasado gobierno del PP impuso en una lógica liberal y regresiva en materia de derechos y ahora una crisis política que pudiera no terminar de la forma más democrática. Las opciones para la ciudadanía: estar cerca y presionando a sus representantes, exigir unas nuevas elecciones en junio y después de ellas una necesaria reforma política.

 

– Melissa Ortiz Massó

Melissa Ortiz es activista social especialista en poder legislativo, transparencia, rendición de cuentas y acceso a la información. Promotora del Parlamento y Gobierno Abierto @melamalo

De la democracia cerrada a la democracia abierta

El Gobierno Abierto y los retos de la ciberdemocracia.

Durante el siglo XX la democracia se consolidó como herramienta legitimadora de gobiernos dado su carácter plural, representativo, incluyente, transparente y participativo. Sin embargo, los gobiernos democráticos han sido en su mayoría gobiernos cerrados, en los que cambió una clase política por otra, o bien, se incluyeron actores al sistema político, pero no hubo transformaciones sustanciales en la estructura política, que abrieran espacios de participación ciudadana más allá de procesos electorales, mismos que si bien son muy importantes, son sólo un forma de participación; algo así como la transición a la democracia en México.

En consecuencia, la distancia entre los intereses de los gobiernos, los partidos y los políticos, con respecto a los de la sociedad en su conjunto (o de grupos dentro de ella) se ha ampliado, generando con ello una severa crisis del sistema o mostrando su verdadero rostro. El descontento e incluso el hartazgo ante tal situación es claro, evidente y está en expansión, sin embargo, la apatía y la parálisis política de grandes sectores de la población, resultantes de la ignorancia (o de su prima sexy, la desinformación) así como de falta de mecanismos de participación o denuncia, están siendo revertidas gracias a la mega expansión de la web (y sus versiones) al ciberactivismo (desde Wikileaks hasta Anonymous) así como a la constante presión y participación de individuos y organizaciones no gubernamentales en diversos temas.

Como uno de los resultados de esta tríada, o al menos coincidiendo con ella y con la crisis de los gobiernos democráticos cerrados, está la Open Government Partnership (OGP; Alianza por el Gobierno Abierto, AGA, en español) que es una iniciativa multilateral encaminada a propiciar compromisos concretos por parte de los gobiernos para promover la transparencia en la información gubernamental y garantizar el libre acceso a ella; aumentar la participación ciudadana en los asuntos públicos; y la colaboración entre el sector público, el privado y la sociedad (en toda su diversidad) aprovechando las nuevas tecnologías a fin de combatir la corrupción y robustecer la gobernanza. Es decir, construir desde distintos polos un verdadero gobierno democrático abierto; la redundancia es discutible.

A la fecha y luego de poco más de cuatro años de existencia, la AGA cuenta con 68 países y se configura como una de las iniciativas internacionales voluntarias más vigorosas, con un desarrollo vertiginoso y un respaldo financiero seguro al menos al mediano plazo, condición sine que non para el desarrollo de los procesos indispensables para la tranformación de los gobiernos y el impulso de la participación ciudadana. Ahora bien, aunque AGA ha impulsado importantemente el desarrollo de las nuevas tecnologías de la información como herramientas eje en la ampliación de la participación ciudadana –lo que es comprensible desde una visión urbana y/o de un país desarrollado- es indispensable subrayar que los procesos de Gobierno Abierto no pueden limitarse a la plasticidad de las “apps” o de la web 2.0, 3.0, etcétera. Éstos deben adaptarse a las necesidades y condiciones de países en desarrollo o tan disímbolos (¿acaso plurisímbolos?) como México; he ahí el reto que se nos presenta en la construcción de la democracia abierta.

El pasado mes de octubre se llevó a cabo en la Ciudad de México la Cumbre Global de la Alianza, reuniendo a más de 3500 asistentes de más de 70 países. Más allá de la Cumbre misma, en donde allende el intercambio de experiencias nacionales y locales en la construcción del Gobierno Abierto, fue evidente la diferencia de condiciones en las que se desarrollaba el proceso mismo, así como de voluntades y niveles de compromiso gubernamental. Por ejemplo, México ha hecho importantes avances en el marco de la AGA -no sin cuestionamientos, tal es el caso del Plan de Acción 2011-2012, elaborado sin la participación de la sociedad civil- como la creación de un Secretariado Técnico Tripartita (STT) que encabeza y articula acciones o programas de diversas dependencias de gobierno dentro de AGA, y está conformado por una representación del Ejecutivo Federal (la Oficina de la Estrategia Nacional Digital de la Presidencia), una representación del Instituto Nacional de Acceso a la Información y Protección de Datos Personales (INAI) y una representación del Núcleo de Organizaciones de la sociedad civil. Pero contrariamente al espíritu de AGA y de la idea de Gobierno Abierto, ha sido dudoso su accionar (por decir los menos) en temas de corrupción e impartición de justicia.

Por último, cabe destacar que el eje temático de la Cumbre fue la vinculación de AGA con los Objetivos de Desarrollo Sustentable (ODS) y la Agenda 2030 de las Naciones Unidas. Esta concatenación entre AGA y ODS, abre un abanico de oportunidades y de sinergias temáticas que representa una invitación a la participación ciudadana para avanzar en los temas que la comunidad internacional ha destacado como críticos en el mediano plazo. La construcción de esta democracia abierta, de este Gobierno Abierto (en transición, por cierto, a un Estado Abierto) está permitiendo a la ciudadanía definir la agenda local, nacional y/o global de acuerdo a percepciones, realidades e intereses comunes, frente a intereses particulares (de gobierno, de partido o individuales). Pero es imperativo tener claro que estos procesos, no serán tersos y que nuestra participación es una condición sinne que non. Estos son los retos de la democracia abierta, nuestros retos como ciudadanos.

Partidocracia y constitución CDMX

Por Amando Basurto –

Nada más notable en ingeniería institucional que la edificación de un cuerpo político. Ejemplos históricos hay muchos, pocos realmente ejemplares. Las constituciones tienden a ser el epítome de la concentración de poder o una expresión de las tensiones entre la constitución del poder político y el resguardo de derechos individuales. Es por ello que muchas constituciones comienzan con una retahíla de derechos mucho antes de definir tanto las instituciones como los espacios de participación política ciudadana y las herramientas para la transparencia y rendición de cuentas.

En el caso de la constitución de la Ciudad de México, los primeros temas que parecen centrales en la ingeniería institucional son: primero, ya que conocemos perfectamente los graves costos de la partidocracia en México, ¿cómo dificultamos que la recientemente creada CDMX se vuelva presa fácil de los partidos políticos? Es decir, ¿cuáles son las instituciones que deben ser planteadas para contrapesar el poder corporativista y el compadrazgo político característicos de los partidos en México? Digo, para no vernos pronto en la penosa y tortuosa tarea de “re-ciudadanizar” la política de la capital. Y segundo, ¿cómo aseguramos que desde el principio los funcionarios del gobierno de la ciudad rindan cuentas? Es decir, ¿cuáles serán los medio por los cuales se sancionará la corrupción oficial?

Sin embargo, hoy el tema se ha centrado en equilibrar el poder partidista dentro del constituyente. Mientras el grupo asesor para la redacción del proyecto es mayoritariamente perredista (y simpatizantes de izquierda), 40 de los 100 constituyentes son miembros actuales del Congreso y 6 serán designados por el Presidente Peña. Esto quiere decir que el Partido Revolucionario Institucional obtendrá una importante (si no mayoritaria) representación en la asamblea constituyente. El resto de la Asamblea Constituyente (60 individuos) será electa entre partidos y aquellos que logren registrarse como independientes. Por desgracia aquí los candidatos independientes jugarán en contra del posible equilibro de fuerzas partidistas en la asamblea, porque a más constituyentes independientes, mayor la posible representación del PRI.

La batalla política se tornará más violenta en tanto la Asamblea decida modificar en un mayor grado el proyecto presentado por el grupo asesor de Miguel Ángel Mancera. En vez de concentrarse en construir instituciones políticas modernas y democráticas, los partidos pueden simplemente tratar de dividirse de mejor manera el pastel político que la ciudad representa. Por ello, la constitución de la CDMX puede acabar consolidando la partidocracia mexicana en vez de empoderar a la ciudadanía; enfatizar la centralizad de los derechos políticos de los residentes de la capital será fundamental, pues, en los trabajos de la Asamblea Constituyente.

 

– Amando Basurto Salazar

Doctor en Política por la New School for Social Research, NY y Maestro en Estudios en Relaciones Internacionales por la Universidad Nacional Autónoma de México