El GOP, el arma secreta de Obama

Por Miguel Ángel Valenzuela Shelley

Aunque el desempleo se mantiene arriba del 8% por los últimos tres años y la economía parece recuperarse pálidamente; a pesar de que los precios de las casas se han desplomado a lo más bajo desde la Gran Depresión y 6 millones de estadounidenses han caído en la pobreza durante la Administración Obama, generando todo esto un 50% de aprobación para el Presidente, Barack Obama tiene buenas oportunidades de reelegirse, y su arma secreta es el Partido Republicano con su complicadas elecciones primarias y aún más puede serlo su candidato.

Con lo cerrado del proceso republicano, cada primaria y caucus es importante dada la tendencia que puede generar. Ya se había comentado el efecto que podría tener para la campaña del senador Rick Santorum sus recientes victorias en Colorado y Minnesota –inclusive el concurso de belleza de Missouri- lo que parece confirmarse según las encuestas de los últimos días. De ser así podría haber un nuevo favorito en la carrera Republicana; estaría por verse si esas son buenas noticias para el GOP.

El próximo martes 28 de este mes se llevarán a cabo las primarias en Arizona y Michigan, y apenas 4 días después –el 4 de marzo- el caucus en Washington. Mitt Romney va ligeramente al frente en Arizona (36% a 33%) pero Santorum encabeza las encuestas en Michigan (37% a 33) y en Washington (38% a 27%). De resultar así los procesos en dichos estados, Santorum llegaría no sólo fortalecido sino como favorito al Súper Martes -6 de marzo- cuando se pondrán en juego 466 delegados a la Convención Nacional Republicana. Esto no sólo por el número de delegados comprometidos y las sorpresivas victorias, sino por haber vencido a Romney en su propio estado natal (Michigan). De hecho las encuestas y victorias del Senador ya están teniendo efecto en estado clave como Texas (155 delegados) en el que Rick Santorum va a la cabeza en las preferencias por 45% a 16% de Mitt Romney.

El problema del Partido Republicano se agudiza al cerrarse la carrera o con la voltereta de Santorum, pues ninguno de sus candidatos parece tener muchas probabilidades de vencer a Obama en la elección general. Por ejemplo, uno de los estados más fuertes para Mitt Romney en la elección interna es Massachusetts, en donde tiene una preferencia de 64% frente a 16% de Santorum, sin embargo ante una elección general Obama vencería al Gobernador 53% a 39%. La campaña de Romney se centra en que él sí es capaz de vencer al Presidente, incluso en debates, pero no está logrando imponerse a un político del siglo pasado (Newt Gingrich) ni a un joven e inexperto Santorum, cuyo radicalismo lo debilita importantemente en una elección general, abierta. Al parecer no sólo con dinero se gana la Casa Blanca, después de todo.

Rick Santorum tiene posturas muy radicales en cuanto a política social y a la sociedad misma; no sólo está contra el derecho al aborto, sino contra el matrimonio de personas del mismo sexo y prácticas homosexuales, aunque no contra la homosexualidad, tal y como él mismo afirma…caray, menos mal. El Senador también critica que la mujer trabaje fuera de casa, pues eso trae serios conflictos en el hogar y crisis en la familia y sus valores. Eso puede generar grandes simpatías en el GOP, pero sería muy poco probable que pueda convencer electores en Massachusetts, New York, California o Florida. Según un estudio de Real Clear Politics en el que aglutina diversas encuestas –Politico, CNN, Fox News, etc.- Barack Obama vencería a Rick Santorum por casi 8% en promedio; pasando por la diferencia de 2% que le otorga Rasmussen Tracking, hasta la de 12% de Fox News.

Este escenario ha dado pie a la posibilidad de que en la Convención Nacional Republicana se dé al apoyo a una tercera opción, es decir, un político que pueda cohesionar a un ya dividido Partido y convencer a electores –pensando en la general de noviembre- cosa que ninguno de los actuales pre-candidatos parece lograr. Entre los candidatos alternativos se manejan los nombres de Mitch Daniels (Gobernador de Indiana), Chris Christie (Gobernador de New Jersey) y Jeb Bush (hermano de GW y otrora Gobernador de Florida). Que esto se presente es posible aunque no muy probable, ya que la dinámica de la Convención es muy distinta a la ocasión anterior en que aconteció algo similar (1976). Ahora el stablishment del GOP tendría mucha resistencia por grupos con mucha influencia en sesiones plenarias, como el Tea Party.

La fortaleza de Barack Obama para buscar su reelección, no está en su Administración, sino en su papel como candidato, en su desempeño en los debates, en su conexión y capacidad para motivar al público, pero (probablemente) sobre todo en el Partido Republicano.

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Nueva Alianza y la futura Elección Presidencial en México

Por Carlos Luis Sánchez y Sánchez.-

La reciente designación de Gabriel Quadri como precandidato del Partido Nueva Alianza a la Presidencia de la República termina de integrar formalmente el conjunto de alternativas sobre las que habrá de elegir al titular del Poder Ejecutivo el 1 de julio próximo. Quadri es un especialista en temas de economía urbana y desarrollo sustentable, un outsider desconocido no sólo para el común de la ciudadanía sino entre la clase política tradicional.

Lo relevante de ésta (pre)candidatura descansa en dos cuestiones: 1) Si Gabriel Quadri coadyuvará a que Nueva Alianza trascienda el umbral del 2% en la próxima votación nacional y con ello pueda conservar el registro como Partido Político y 2) si  Nueva Alianza jugará un papel estratégico en la elección Presidencial. Todo esto en la medida en que logre movilizar a una importante proporción de su coalición de electores, y con ello inclinar la balanza hacia Enrique Peña Nieto (PRI), Josefina Vázques Mota (PAN) y remotamente (por su franco rechazo al partido y su líder de facto Elba Esther Gordillo) hacia Andrés Manuel López Obrador (PRD).

En el primer caso, el hecho de que Nueva Alianza mantenga el registro no descansa en la candidatura de Quadri; el partido lo tiene asegurado con la votación que obtenga en los 175 distritos de mayoría que se reservó para ir sólo en la contienda cuando firmó la fallida alianza con el PRI en noviembre pasado. De hecho, la coalición con el PRI y el Partido Verde –que se basaba en ir aliados en 125 de las 300 diputaciones de mayoría, (72 candidaturas serían para el PRI,  30 para el PVEM y 23 para el PANAL) y que incluía también encabezar 4 Senadurías (Chiapas, Sinaloa, Puebla y Nayarit)– representaba para el PANAL un 3% o 4% extra aproximadamente; con la alianza con el PRI iban sobre un óptimo de 6% de la votación nacional.

Por otra parte, si Nueva Alianza jugará o no un papel de partido pivote en la elección de julio próximo dependerá de que la competencia electoral –que inicia formalmente a finales de marzo– se fragmente en más de dos candidaturas presidenciales relevantes. Es decir, que se vaya configurando paulatinamente un escenario reflejado en las encuestas en el que, por ejemplo, se vislumbre que el tercer candidato más votado (sea quién sea) superará un umbral del 20% y con  ello los punteros alcanzaran cada uno menos del 40% de los votos.

Como sabemos, ésta fue la distribución que se presentó en la elección de julio del 2006, en donde se atribuye a un segmento de votantes el haber sido decisivos en el triunfo de Felipe Calderón sobre Andrés Manuel López Obrador por menos de un punto porcentual (0.58% ó 243 mil 934 votos). Se ha especulado acerca de que estos votantes provienen de una coalición que habría sufragado por los distintos candidatos a Diputados Federales de Nueva Alianza, pero que no lo hicieron por Roberto Campa, el candidato a la Presidencia.

Lo relevante es que la explicación de la incidencia que tuvo y que posiblemente pueda tener Nueva Alianza en la elección Presidencial, se encuentra por un lado en un sistema de partidos predominantemente tripartita en el que un tercer candidato a la Presidencia puede alcanzar más del 20% de los votos y por otro en la vigencia de la regla de elección del Presidente de la República, basada en la mayoría relativa, lo cual produce un ganador con un estrecho margen de diferencia respecto del segundo lugar y con un bajo apoyo popular, tal y como sucedió en 2006. Este contexto ofrece a Nueva Alianza los incentivos necesarios no sólo para participar en la elección y avanzar en la consecución de escaños y prerrogativas, sino también para –como ocurrió hace seis años– hacer un llamado a la diferenciación de su voto. Sólo hay que recordar como Roberto Campa, en la última fase de la campaña, pedía que al menos le dieran al partido “uno de tres” votos; era una cuasi declinación implícita de Campa, como se dijo en ese entonces a favor de Felipe Calderón.

¿Esto fue así? En principio, con los datos oficiales a nivel agregado podemos ilustrar el éxito de la diferenciación del voto de la coalición “nuevo aliancista:” su candidato a la Presidencia obtuvo 401 mil 884 votos (0.96%) mientras que en la elección de Diputados de Mayoría la votación fue de 1 millón 872 mil 283 votos (4.54%) lo que a la postre le permitió obtener el registro como Partido Político Nacional.  Lo anterior muestra que más de 1 millón 470 mil votantes de Nueva Alianza, distribuyeron su voto entre el resto de los candidatos a la Presidencia: PRI/PVEM, PRD/PT/Convergencia e incluso Alternativa Socialdemócrata pero sobretodo habrían, si queremos ser conservadores, coadyuvado en el triunfo de Felipe Calderón. Esto justificaría la repartición subsecuente de carteras y posiciones en el Gobierno Federal (La Subdirección de Educación Media Básica en la Secretaría de Educación Pública, La dirección de la Lotería Nacional, la Secretaría Ejecutiva del Sistema Nacional de Seguridad Pública para el propio Campa entre las más mencionadas) a la lideresa magisterial Elba Esther Gordillo, líder de facto de Nueva Alianza.

Si Nueva Alianza contribuyó al triunfo de Calderón o no, sólo podemos saberlo con la ayuda de una encuesta de salida (exit poll por sus siglas en inglés) aplicando distintos análisis que pueden ir de lo descriptivo a lo inferencial. Un primer acercamiento con una sencilla tabla cruzada en que se presenta la relación entre  Voto por Diputado Federal y Voto por Presidente,   utilizando los datos de la Encuesta de Salida realizada por el Departamento de Investigación del Periódico Reforma nos indica que:

Voto por Presidente * Voto por Diputado

Voto por Diputado

Voto por Presidente

PRD/PT/CV

PRI/PVEM

PAN

Nueva Alianza

Alternativa

PRD

91.4

14.1

8.4

30.4

30.9

PRI

2.5

71.1

3.6

13.1

4.0

PAN

4.9

12.0

85.9

34.3

28.2

Nueva Alianza

0.1

0.4

0.2

11.0

1.3

Alternativa Socialdemócrata

0.8

1.7

1.4

8.5

32.9

Ns/Nc

0.2

0.6

0.5

2.8

2.7

Total

100

100

100

100

100

Coeficiente de Contingencia: .75 V de Cramer: .57  Chi-cuadrado: .000.

Fuente: Encuesta de Salida Nacional 2 de julio del 2006. Departamento de Investigación Periódico Reforma N: 5662

La distribución de las personas que votaron por Nueva Alianza por Diputado pero que lo hicieron por distintos partidos a la Presidencia de la República fue de la siguiente forma: En su mayoría, pequeña pero mayoría, por Felipe Calderón en 34.3%., en segundo lugar con 30.4% por el PRD (Andrés Manuel López Obrador también se benefició del voto de esta coalición) la diferencia entre ambos fue de .4% (similar a los resultados oficiales), 13.1% por el PRI, 8.5% por Alternativa Socialdemócrata y sólo en 11% por  Roberto Campa. En suma, es posible señalar, al menos en un primer momento, que existió una coordinación estratégica, escasa pero exitosa, entre los electores de Nueva Alianza que tuvo un peso específico en el triunfo de Felipe Calderón en la elección Presidencial del 2006.

Sin embargo, que una situación de este tipo se repita dependerá primero del curso mismo de  la campaña, es decir de que la brecha entre el primero y segundo lugar se acorte paulatinamente e indique que el día de la jornada la elección se pueda decidir por una mínima diferencia. Y segundo, dependerá de la capacidad de convencimiento y movilización que pueda tener Elba Esther Gordillo y los distintos líderes locales de Nueva Alianza para propiciar un voto diferenciado a favor de Enrique Peña Nieto o en su defecto Josefina Vázquez Mota.

El papel testimonial o no que pueda jugar Nueva Alianza, es función de un esquema de competencia de más de dos candidaturas relevantes que puede producir una polarización en las preferencias. Con ello la apuesta por Gabriel Quadri responde únicamente, desde mi punto de vista, a la intención de maximizar una base electoral, que con cálculos conservadores oscila entre el millón y millón y medio de votantes, y alcanzar un 5% o 6% de la votación nacional y con ello ampliar su representación en las Cámaras. Pero aún cuando este escenario no se cumpliera, el futuro del registro de Nueva Alianza está asegurado con un voto duro proveniente en su mayoría del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación.

Carlos Luis Sánchez y Sánchez. Maestro en Estudios Políticos y Sociales por la Universidad Nacional Autónoma de México y Doctor en Investigación en Ciencias sociales, con orientación en Ciencia Política por la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales, sede México.

Rebelión en Siria

Por Amando Basurto Salazar-

Una y otra vez se escucha decir, o se lee en los medios, que son pocos los días que le restan al régimen de Bashar al-Assad, presidente de Siria. Por fin, durante estas dos semanas hemos podido ver imágenes más claras de lo que en aquel país acontece. Y si, confirmamos que es un caso grave de violencia. Pero aún es muy difícil hacerse de información que lleve a un juicio claro e identifique plenamente al “grupo opositor”.

Los medios noticiosos no se cansan de recetarnos las viejas formas de hacer crónica sin tener clara idea de los sucesos y sin el mínimo rigor en el uso de la palabra. Y no es necesario ser un literato para poder distinguir entre “manifestantes” y “rebeldes.” La diferencia es fundamental en estos casos. Los primeros protestan públicamente tratando de alzar la voz –a veces con desobediencia civil– pero dentro del marco legal y político vigente. Los segundos toman calles y enfrentan a los cuerpos de seguridad utilizando algún tipo de arma y, aún más importante, desafían y exigen la dimisión de quienes están a cargo del gobierno y el cambio de la estructura legal y política. Sin esta distinción se vuelve imposible comprender lo que sucedió en Libia y lo que está acaeciendo en Siria. Simplemente no se puede comprender la posible racionalidad que tienen los embates que el ejército Sirio lanza contra sus opositores en las calles de Hama.

Al igual que sucedió en Libia, la sensación que dejan las notas mediáticas es que el gobierno ha utilizado una fuerza militar desmedida para detener “manifestaciones pacíficas.” Sin desechar la posibilidad de que estos regímenes en verdad sobre-reaccionen a manifestaciones civiles en sus países, es simplemente muy difícil creer que el gobierno Sirio esté gastando tantos recursos en detener “manifestaciones pacíficas.” Las imágenes que hora tenemos muestran a dos fuerzas (incomparablemente) armadas enfrentándose. Y no se trata –en lo más mínimo– de defender al gobierno Sirio, sino en reconocer la dignidad de rebeldía de aquellos hombres y mujeres que han decidido levantarse en contra de un régimen opresor. Me parece que es denigrante llamar “manifestantes” a un grupo de rebeldes (o revolucionarios).

Utilizar la denominación correcta no sólo permite tener una visión más clara de lo que está sucediendo (el gobierno Sirio está peleando por su subsistencia y Bashar al-Assad por su vida), también permite utilizar argumentos más inteligentes que el de “intervención humanitaria,” como el de reconocimiento de “beligerancia”. Reconocer el status de beligerancia significa que otros Estados y Organismos Internacionales le reconocen garantías internacionales al grupo que, en este caso, se ha levantado en contra del régimen Sirio (Consejo Nacional Sirio y el Ejército Sirio de Liberación). Esto implica otorgar espacio jurídico-político al grupo rebelde y calificar el principio de soberanía del Estado Sirio.

Esto explica tanto la portada del último número de The Economist como el contenido del artículo titulado “How to set Syria Free” (¿Cómo liberar Siria?) en su interior. La portada del número publicado el 11 de febrero pasado no muestra a un grupo de manifestantes sino a un nutrido grupo de rebeldes, muchos de ellos armados con rifles Kalashnikov. Después de explicar las razones por las que bombardear al ejército Sirio jugarían a favor de gobierno de al-Assad (y en contra de un desorganizado y desunido Ejército Sirio de Liberación), The Economist propone que el grupo rebelde muestre unidad y convenza a Kurdos y Cristianos de apoyarlos en contra del régimen. Acto seguido, la editorial propone que Turquía establezca y defienda una zona de seguridad (safe haven) al noroeste de Siria como la “creada para los Kurdos en el norte de Irak,” que permita la agrupación y entrenamiento del Ejército Sirio de Liberación y la formación de una “oposición creíble.” Lo meritorio del artículo es que en vez de recurrir al discurso “humanitarista” señala que lo que hay que hacer es reconocer y en su caso apoyar a los rebeldes. El grave problema es que parece ignorar por completo que los Kurdos son un grupo étnico que ha luchado históricamente por su independencia y se ubican al norte de Irak, norte de Siria y este de Turquía. De hecho, la mayor concentración poblacional de Kurdos se ubica en Turquía. Esto significa que si el gobierno turco aceptase establecer una zona de seguridad también aceptaría la posibilidad implícita de que en algún momento se cree una dentro de su territorio para proteger a la población kurda. Eso, muy probablemente, no va a suceder.

El presidente Bashar al-Assad quema las naves e invierte toda su morralla política en decretar el fin del gobierno de emergencia (que ha estado activo desde 1963) y en una reforma constitucional que termine con el unipartidismo. Liberalizar el país en medio de una revuelta resulta usualmente en una estrategia fallida. Es posible que la República Árabe Siria llegue pronto a su fin como la conocemos hoy, pero no lo hará sin agotar todas las instancias de fuerza y fuego que tiene a su alcance. Evitemos pues opiniones ideológicamente ingenuas, a nadie nos sirven.

Lecturas sobre las primarias en Colorado, Minnesota y Missouri.

Rick Santorum fue el vencedor en los caucus de Minnesota y Colorado, así como el beauty contest de Missouri; cuyos 52 delegados en realidad se definirán mediante un caucus en marzo. Los resultados tienen distintas lecturas; por un lado, es conveniente para Mitt Romney que se mantengan en la contienda los dos adversarios más conservadores a fin de que ese sector divida sus preferencias, al menos en lo que él logra convencerlos de ser el candidato adecuado, si bien tal vez no el deseado por el sector duro conservador. Sin embargo, Romney perdió estados que había ganado fácilmente en 2008 y aún peor, la campaña del ex gobernador había invertido mucho para ganar Colorado, que aunque no aporta muchos delegados a la Convención Republicana, sí tiene gran influencia en la región y genera o impulsa una tendencia en las preferencias.

En efecto Romney esperaba ganar estas primarias para dar un golpe definitivo a las demás candidaturas y casi definir al contrincante de Barck Obama, pero de los males el menor –para Romney- y salió fortalecido el más débil de los conservadores duros.  Que si bien ganó los tres comicios, recordemos que por un lado los delegados se reparten y no van todos para el ganador, y por otro, las primarias en Missouri se puede decir que no contaron, ya que los 52 delegados que representa se otorgarán mediante caucus el 17 de marzo. Esto obedece a que cada estado negocia con el Partido nacional –en este caso el Partido Republicano nacional- las condiciones, métodos y fecha de sus primarias o caucus. Muchos estados quieren mantener o incrementar su importancia en el proceso, por lo que modifican la fecha o método electivo; ante ellos el Comité del partido establece cuántos delegados aportaré el estado dada su nueva política y/o fecha. Ese fue el caso de Florida y Missouri, por ejemplo.

Florida decidió adelantar sus elecciones primarias por lo que perdió la mitad de sus delegados a la Convención (50), Missouri en cambio modificó la fecha –de marzo a febrero- y el método –de caucus a primaria- pero a fin de no ver afectado su peso en la Convención (debido a sus 52 delegados, 2 más que Florida al menos por esta ocasión) el nuevo proceso –el de ayer, 7 de febrero- no define la repartición de delegados, sólo indica una tendencia o preferencias. No obstante, los candidatos ya no podrán hacer campaña para modificar el escenario tendencial que indicó el proceso.

Con los resultados de ayer Mitt Romney tiene 91 delegados, Rick Santorum 44, Newt Gingrich 29 y Ron Paul 8, quien sólo ha sumado en New Hampshire y Nevada. Sin duda el momento de decidir si se mantiene o no en la carrera republicana, se acerca para Paul, y según algunas tendencias en el comportamiento de las campañas de éste y Romney, Ron Paul podría apoyar al ex gobernador de Massachusetts. Está por verse qué tanto podría aportar a la imagen y campaña de Romney, allende los pocos delegados que parece atraer el Representante por Texas.

Al dar su mensaje en Denver, de segundo lugar en el caucus de Colorado, Mitt Romney desvió la atención de la derrota –como se mencionó, esperaban ganar en ese estado- atacando al Presidente Obama, quien en 2008 aceptó la candidatura de su partido en ese mismo estado. Romney se vio como un candidato capaz de atacar inteligentemente a Obama, pues lo hizo con base en declaraciones, criterios y promesas del propio Obama, sin embargo –y esto es común entre políticos, mayormente- en ningún caso señaló qué camino seguiría o cómo re establecería los valores americanos desde Washington –y en efecto habría que preguntarse a qué se refiere con eso- cómo revitalizaría la economía, cómo generaría empleos, cómo haría que los estadounidenses recuperaran sus casas. Todos estos temas que utilizó para atacar al Presidente y desviar la mirada de su (dolorosa) derrota en Colorado. Inquietud ¿se han fijado en cómo arman al público que está detrás de Mitt Romney? ¿Quiénes lo componen?

Desmarques y la candidatura presidencial de Josefina Vázquez Mota

El día de ayer, Josefina Vázquez Mota ganó las elecciones internas del Partido Acción Nacional y se convirtió en la primera candidata a la presidencia por ese partido. La primera impresión que uno obtiene es de un júbilo que oculta una tendencia por más interesante.

Recordemos que Vicente Fox comenzó muy temprano, en 1997, a trabajar en su candidatura presidencial. Su ímpetu por ser nombrado candidato presidencial del partido que lo había puesto a la cabeza del gobierno de Guanajuato le llevó a realizar una “precampaña” “por la libre.” Para reunir y triangular recursos, haciendo uso de vacíos legales, utilizó la organización civil llamada “Amigos de Fox” y esto le permitió generar su propia red de apoyo y popularidad fuera del partido. Al final la presión sobre el PAN dio frutos y Fox fue designado el candidato presidencial que ganaría las elecciones del año 2000.

También recordemos que, al final de la administración de Vicente Fox, ya nos quedaba claro quien era el elegido para sucederlo. Santiago Creel fue (o intentó) ser el operador político de Fox desde la Secretaría de Gobernación. Pero cuando todo parecía alinearse para que Creel fuera el candidato, el entonces gobernador de Jalisco –Francisco Javier Ramirez Acuña– “destapó” al Secretario de Energía Felipe Calderón como posible candidato presidencial del PAN. Esto desató el despido de Calderón y el virtual inicio de una campaña al interior del partido para decidir entre él y Creel para candidato presidencial. A la postre Calderón vencerá a quien era el favorito del Presidente. Si la candidatura de Fox se había realizado a pesar del partido, la de Calderón se había conseguido a pesar de Fox. La ruptura no significó una gran fractura dentro del partido pero si significó que Calderón se desmarcara de la administración Fox. Una de las razones por las que Felipe Calderón ganó las elecciones de 2006 fue que no representaba la continuación de la presidencia de Fox.

Ayer Josefina Vázquez ganó las elecciones internas del PAN. Su “pre-candidatura” representaba una tercera vía, un vía entre Creel (quien con apoyo de Fox intentaba por segunda vez ser candidato) y Ernesto Cordero quien era “el gallo” del Presidente Felipe Calderón. Una vez más, el candidato será alguien que no representa, totalmente, la continuación de la administración actual. La tendencia no es la ruptura constante dentro del partido, sino que para competir y en su caso ganar elecciones, los candidatos del PAN han tenido que desmarcarse de las administraciones que les preceden desde el inicio de sus campañas (recordemos que los presidentes del PRI solían desmarcarse una vez sido electos). Es decir, las administraciones panistas han sido tan ineficientes y tan poco exitosas que lo primero que sus candidatos han tenido que hacer es dejar en claro que no representan su continuación. Frente a aquel que representaba la continuación del Foxismo, y aquél que representaba la continuación del Calderonismo, hoy el PAN tiene una candidata sin liderazgo y sin proyecto que fue capaz de obtener los votos de aquellos panistas que creen que para ganar la presidencia de nuevo es necesario no ser delfín ni del actual ni del anterior.

Lecciones del primer Súper Martes; Florida

Por Miguel Ángel Valenzuela Shelley.

El pasado martes 31 Mitt Romney ganó las primarias de Florida por un claro margen de 46 a 32% de Newt Gingrich –el único contendiente en términos reales- y ya muy atrás Rick Santorum (13%) y Ron Paul (7%). Este resultado da al ex gobernador de Massachusetts nuevo impulso a su candidatura y lo coloca de nuevo como el gran favorito, luego de las derrotas en Iowa y South Carolina. Hasta el momento Romney cuenta con 71 delegados, Gingrich 23, Santorum 13, Paul 3 y Jon Huntsman 2. Estas cifras, aunque sea temprano en el proceso pues la cifra mágica es de 1,144 delegados, obligarán a que más temprano que tarde algunos candidatos opten por declinar en su intento y apoyar a alguno de los dos principales contendientes. Lo más probable es que Ron Paul vaya con Romney y el senador Santorum con el otrora Speaker of the House, Newt Gingrich.

Luego de conocer los resultados, la campaña de Gingrich ha decidido solicitar que los 50 delegados que representa Florida se repartan según la votación de cada candidato y no sean todos para Romney. De acuerdo a los lineamientos electorales del Partido Republicano, los delegados se reparten en todas las elecciones o caucus anterior al 6 de marzo, de acuerdo al porcentaje obtenido por cada candidato. Florida originalmente tendría su elección ese día (Súper Martes) junto con otros 11 estados, pero la representación local del GOP (Grand Old Party, como se le conoce al Partido Republicano) decidió adelantar el proceso. De ser aceptada la petición, algo muy poco probable, Romney se quedaría con 23 delegados y Gingrich con 16; de esta forma los totales serían 44 y 39, aún con ventaja para Romney pero con un escenario mucho más competido. Sin embargo, la petición de Newt Gingrich no será bien recibida entre los republicanos, lo que le restará posibilidades a un ya poco favorable proceso en Nevada y Michigan en los que está abajo el ex Speaker por 20 y 15 puntos respectivamente, según encuestas al jueves 2 de febrero.

Pero lo más interesante no es el resultado de Florida en sí o la reacción de Gringich, sino el análisis de las votaciones. Una cifra que ha llamado mucho la atención es el voto latino favorable a Mitt Romney, 54% contra 29% de Gingrich. Es de subrayarlo por dos razones, por un lado el ex gobernador subió en ese sector 40 puntos entre las primarias de 2008 y el pasado martes. En aquél entonces enfrentaba a dos candidatos muy bien posicionados en el voto latino (John McCain y Rudy Giuliani que sumaron 80%) lo que dejaba a Romney muy poco espacio en las preferencias. Por otra parte, y con profunda relación con lo anterior, Gingrich se presentaba como el candidato con mayor simpatía hacia y del electorado latino dadas sus posturas relacionadas al tema migratorio, en cambio Romney (al parecer) era percibido como anti inmigrante, toda vez que no apoya el DREAM Act y propone la deportación voluntaria para todos los inmigrantes ilegales; para la mayoría de los votantes las mejores políticas frente a la inmigración ilegal, son las de Romney. Considerando estos resultados que indican las encuestas de salida, la campaña de Mitt Romney está comenzando a acercarse más a ese sector que podría definir la candidatura republicana y la elección presidencial de noviembre.

Otras cifras relevantes fueron el voto por identificación a un partido político (Demócrata, Republicano e Independiente), por ideología (Conservador, Moderado o Liberal) y por su opinión/apoyo al Tea Party. Estas cifras son muy importantes ya que, como se comentó en una nota anterior, una de las principales armas de Gingrich contra Romney es que no puede convencer a los republicanos duros –y por ende no es de confiar- debido a que es un conservador moderado; prueba de ello sería la elección primaria en South Carolina. Pero al contrastar esta hipótesis en Florida el resultado la rechaza; Romney recibió una preferencia de 48 contra 33 entre los Republicanos, y de 41 contra 27 entre los independientes. Entre votantes conservadores también venció a Gingrich por 41 a 37%. Inclusive si consideramos que entre los muy conservadores Romney logró 30 ante el 41% de Gingrich, esta también sería una victoria, pues comprobó que sí le está llegando o sí está siendo opción para los conservadores duros, por la razón que esta sea. Incuso entre quienes apoyan al Tea Party –a excepción de los strong supporters– Mitt Romney obtuvo 41%, contra el 37 de Newt Gingrich.

Al revisar el detallado reporte electoral de Florida (ya sea por región, género, estado civil, ingreso, ideología, temas relevantes, opinión del candidato, etc.) se puede apreciar que Mitt Romney sale muy fortalecido no sólo por los 50 delegados, sino por la diversidad del electorado que lo prefiere sobre su más cercano contendiente, Newt Gingrich. Pero a fin de cuentas lo que parecer ser más importante como criterio al elegir al candidato republicano es quién se percibe como capaz de derrotar a Barack Obama, y en ese renglón Mitt Romney venció al ex Speaker por 53 a 29%. Veremos cómo evolucionan estas semanas, pero es probable que el Súper Martes 6 de marzo se resuelva la candidatura republicana.